(11)
Los hablantes nativos de la lengua, los que la saben bien y tus profesores
son los mejores modelos de la lengua. Observa con atención cómo
utilizan la lengua, qué vocabulario emplean, cómo es su pronunciación,
cómo dan forma a lo que expresan (gramática), qué estilos
utilizan. Aprende a observar. Pon atención. No seas distraído.
(12)
Hay muchas maneras de aprender una lengua y cada persona tiene un estilo propio
de aprendizaje. Sin embargo, aprende a utilizar estrategias (técnicas,
tácticas) que te den los mejores frutos. Por ejemplo, traducir
todo lo que se escucha o lee no es una buena estrategia ya que toma más
tiempo (¡pobre cerebro!). Una mejor estrategia sería ayudarnos
con la información que nos ofrece el contexto para hacer inferencias
provisionales.
(13)
Los hablantes nativos que no son profesores por lo general no te corrigen
si cometes errores. Si te comprenden es suficiente para ellos.
Pero tú quieres calidad (usar la lengua mejor). Entonces, pide
a las personas con quienes tengas más confianza que te corrijan tus
errores más graves y diles que no te vas a enojar. Es por tu
bien.
(14)
En el camino vas a encontrar obstáculos (horarios de trabajo que te
dejan poco tiempo para practicar, profesores que no llenan tus expectativas,
problemas personales, etc.). Pues bien, no permitas que nada ni nadie
te desanime en tu firme propósito de aprender la lengua. Trata
de vencer esos obstáculos y, si no es posible, compensa haciendo algo
'extra' de tu parte. Si tú lo decides, vas a aprender sea como
sea. Recuerda el dicho "querer es poder".
(15)
Procura que tu aprendizaje esté lleno de momentos eureka.
Son momentos en que descubres cómo funciona la lengua, en que te das
cuenta de que la forma en que tú decías algo no estaba bien,
momentos en que comparas tu versión con la versión del modelo
y llegas a la conclusión de que tienes que cambiar tu versión,
momentos en que empieza a mejorar la calidad de tu español.
(16)
Experimentar un momento eureka, ser corregido por alguien y entender la corrección,
comprender la explicación del profesor, entender cómo funciona
la gramática y cómo se utiliza en contexto, son todos pasos
fundamentales en el camino hacia la calidad. Pero no son suficientes.
Se requiere mucha práctica, mucho uso auténtico de la lengua,
muchos intentos, muchas correcciones y explicaciones, mucho esfuerzo, muchas
tareas, para internalizar, transformar, consolidar y construir un mejor sistema
de comunicación.
(17)
A veces el español parece "ilógico" si lo comparas
con tu lengua materna. Pero las lenguas no son "ilógicas",
son lo que son y suenan bien para sus hablantes nativos. No cuestiones
la lengua, no trates de encontrar lógica en todo lo que escuchas o
lees, no pierdas tiempo con preguntas de tipo 'por qué'. En vez
de preguntar '¿por qué se dice así y no asá?',
es más fructífero preguntar '¿cómo se dice
esto o lo otro'?.
(18)
Los hablantes nativos no siempre tienen el tiempo ni la disposición
para darte la información (feedback) que necesitas para saber cómo
va tu progreso en la lengua. Tienes que aprender a darte 'feedback'
tu mismo. Por ejemplo, tienes una 'hipótesis' sobre cómo
se dice algo, pero no estás muy seguro si en verdad es así.
La primera oportunidad que tengas, haz la comparación entre tu hipótesis
y la versión que escuchas o lees. Si tu hipótesis es correcta,
vas por buen camino. Pero si te das cuenta de que no es correcta, haz
las modificaciones necesarias. También puedes preguntar a alguien (tu
profesor, un colega) cuando tengas muchas dudas.
(19)
Aprender una lengua es un proceso que toma tiempo y exige mucha práctica.
Aprovecha cada momento posible para utilizar la lengua en situaciones reales.
Y observa, pon atención, fíjate cómo la usan los hablantes
nativos y los que la saben bien. Cuando haya 'conflicto' entre
lo que escuchas o lees y lo que te enseña tu profesor, pregúntale
a tu profesor. Tal vez sea algo coloquial o algún uso regional.
(20)
La motivación (¡que ya tienes!) es tu mejor arma para vencer
los obstáculos que encuentres en tu camino hacia el éxito.
No permitas que ninguna persona o circunstancia haga disminuir tus deseos
y tu entusiasmo por aprender. La motivación es el combustible
que necesitas para hacer funcionar el motor de tu aprendizaje. ¡Sé
perseverante y verás que tus esfuerzos darán buenos frutos! |