Consejos

(16)    Experimentar un momento eureka, ser corregido por alguien y entender la corrección, comprender la explicación del profesor, entender cómo funciona la gramática y cómo se utiliza en contexto, son todos pasos fundamentales en el camino hacia la calidad.  Pero no son suficientes.  Se requiere mucha práctica, mucho uso auténtico de la lengua, muchos intentos, muchas correcciones y explicaciones, mucho esfuerzo, muchas tareas, para internalizar, transformar, consolidar y construir un mejor sistema de comunicación.

(17)    A veces el español parece "ilógico" si lo comparas con tu lengua materna.  Pero las lenguas no son "ilógicas", son lo que son y suenan bien para sus hablantes nativos.  No cuestiones la lengua, no trates de encontrar lógica en todo lo que escuchas o lees, no pierdas tiempo con preguntas de tipo 'por qué'.  En vez de preguntar '¿por qué se dice así y no asá?', es más fructífero preguntar '¿cómo se dice esto o lo otro'?.

(18)    Los hablantes nativos no siempre tienen el tiempo ni la disposición para darte la información (feedback) que necesitas para saber cómo va tu progreso en la lengua.  Tienes que aprender a darte 'feedback' tu mismo.  Por ejemplo, tienes una 'hipótesis' sobre cómo se dice algo, pero no estás muy seguro si en verdad es así.  La primera oportunidad que tengas, haz la comparación entre tu hipótesis y la versión que escuchas o lees.  Si tu hipótesis es correcta, vas por buen camino.  Pero si te das cuenta de que no es correcta, haz las modificaciones necesarias. También puedes preguntar a alguien (tu profesor, un colega) cuando tengas muchas dudas.

(19)    Aprender una lengua es un proceso que toma tiempo y exige mucha práctica.  Aprovecha cada momento posible para utilizar la lengua en situaciones reales.  Y observa, pon atención, fíjate cómo la usan los hablantes nativos y los que la saben bien.  Cuando haya  'conflicto' entre lo que escuchas o lees y lo que te enseña tu profesor, pregúntale a tu profesor.  Tal vez sea algo coloquial o algún uso regional.

(20)    La motivación (¡que ya tienes!) es tu mejor arma para vencer los obstáculos que encuentres en tu camino hacia el éxito.  No permitas que ninguna persona o circunstancia haga disminuir tus deseos y tu entusiasmo por aprender.  La motivación es el combustible que necesitas para hacer funcionar el motor de tu aprendizaje.  ¡Sé perseverante y verás que tus esfuerzos darán buenos frutos!

 

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